Millonarios del Tiempo (Workaholic vs Workation)

La pregunta que motiva este artículo es: si tuvieras suficiente dinero para vivir bien ¿perseguirías más dinero o tu aspiración sería disponer del tiempo para disfrutarlo?




Soy una persona con tendencia alta a convertirme en workaholic; lo que he asimilado del análisis de mi vida, es que este comportamiento lo traje de mis padres, quienes incansablemente trabajaron hasta sus 70 años día y noche para sacar adelante una familia de cuatro hijos, quienes fuimos su gran motivación para renunciar en muchas ocasiones al disfrute por el trabajo.

En mi caso, hay una variable diferente, porque el hecho de no tener hijos en efecto aliviana la carga económica y se podría concluir que una pareja sin hijos trabajando muchísimo menos, lleva una vida tranquila económicamente porque los ingresos totales solo deben repartirse entre dos… En mi caso, luego de muchos procesos de análisis e interiorización para conocerme más, he concluido también que mi motivación por trabajar al exceso no es meramente económica, sino está orientada a conseguir logros y demostrar que como mujer empresaria y en tecnología, puedo llegar a ser tan o más competitiva y exitosa que un hombre, a mi comprobación histórica de que las mujeres en la sociedad que crecí, debemos esforzarnos mucho más para sobresalir; eso lo he experimentado en varias ocasiones de en mi vida, donde he conseguido logros memorables como mujer líder empresarial, sin embargo como consecuencia de ese agotamiento burnout por trabajo excesivo, siempre aparece de nuevo la enfermedad, como alerta y campanazo.


He regresado a esa decisión que tomé hace más de 12 años, no ser empleada sino independiente, para gozar de la flexibilidad del tiempo y la libertad de trabajar cuando yo lo decida… motivada exclusivamente por mi aporte a la sociedad y desarrollo de mi misión y función en la vida, renunciando a un salario mensual alto, percibiendo a veces muchísimos menos ingresos en algunos periodos, pero siendo exponencialmente más feliz en el transitar. Decir no a proyectos o clientes que no me llenan o no me retan e incluso que percibo serán a futuro un foco de estrés, es una libertad que no tiene precio.

Desafortunadamente la sociedad nos clasifica por la productividad que tengamos en cada segundo de nuestra vida y momentos de ocio o relax que en teoría no representan un ingreso económico pero que, si se traducen en vivir y disfrutar el presente, se devalúan. Incluso el tiempo que dedicamos a no hacer nada, es cuando estamos haciendo más por nosotros mismos, porque en definitiva se traduce en estar más saludables, física, mental y emocionalmente, pero eso en vez de ser valorado, es juzgado de mala manera.


El tiempo se ha convertido en un recurso económico que no podemos justificar gastarlo en no hacer nada… sin embargo, mi gran aprendizaje, es que el famoso no hacer nada significa para mí un completo placer, que no se compara con los millones que podría percibir estando empleada y dedicando como en 2020, más de 16 horas diarias de mi tiempo a un trabajo que no me permitía un solo momento de descanso (no siquiera domingos o festivos), en lugar de trabajar hoy muchísimas menos horas avaluadas económicamente más alto, en una labor que amo, y logrando así ese equilibrio anhelado de vida vs trabajo.

Desde hace más de 10 años (con excepción del año 2020) dediqué largas temporadas a trabajar en el esquema que yo llamo workation… (viajar, trabajar pocas horas, descansar, compartir con familia, meditar, y dedicar mi tiempo laboral a no hacer nada en algunas ocasiones o a disfrutar de experiencias de entretenimiento) eso que algunos quizás no comprenden es que el tiempo, el momento presente y las personas a nuestro alrededor, son suficiente para ser felices.


Es cierto que muchos seres humanos no tienen la posibilidad de hacerlo porque dependen económicamente de un ingreso constante para sobrevivir y quizás no han tenido una sana educación financiera que les permita esta flexibilidad… Es cierto que soy privilegiada porque recibí de mis padres una excelente educación y desde muy joven inicié a trabajar, percibiendo buenos ingresos, me casé una pareja financieramente estable y próspera, con quien hemos invertido y construido un capital que, en mi caso, me da la tranquilidad y libertad económica de disfrutar del esquema workation.


En un artículo que leí hace muchos años escrito por Nilanjana Roy explicó un concepto con el que me siento completamente identificada, Millonarios del tiempo, quienes medimos nuestra riqueza no en función del capital financiero, sino de acuerdo con los segundos, minutos y horas que recuperamos del trabajo para dedicarlos a esparcimiento y recreación.

Hay varios estudios recientes que muestran cómo la pandemia ha creado en EE. UU. y en UK, millonarios del tiempo, los grandes directivos de muchas compañías han decidido renunciar hasta al 50% de sus ingresos dejando sus trabajos estables y exitosos para dedicarse a disfrutar más del tiempo libre, los pasatiempos y la vida, cambiando los desplazamientos de varias horas a las oficinas por nuevos trabajos incluso con mucho menos salario, pero con la posibilidad de seguir trabajando desde casa.

Desafortunadamente la autoestima de muchas personas está ligada al trabajo, porque nuestra sociedad celebra el exceso de trabajo como síntoma de prueba moral. Si no estamos ocupados produciendo riqueza económica o no nos esforzamos al máximo, de alguna manera nos convertimos en una persona inferior. Esa devaluación moral del descanso, y del no hacer nada… en mi caso hizo que me sintiera mal en el pasado, cuando en un día laboral decidía irme a un spa, o sentarme a leer o a escribir o incluso verme una película… era como si estuviera cometiendo un pecado mortal. Hoy no es así y en cambio me genera una sensación de vida y libertad.


Es claro que la riqueza económica puede traer seguridad y tranquilidad, sin embargo, debiéramos aprender a valorar tanto nuestro tiempo como lo depositado en nuestras cuentas bancarias, porque como pasamos nuestras horas y días es como finalmente transitamos este camino humano y claramente limitado.


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