¿Soy o no una Geek Girl?

Hoy 25 de mayo se conmemora el día del orgullo Geek o friki como sus creadores lo denominaron desde 2006. Mientras que el significado de la palabra Geek ha sido asociado con ser experto en algún área de la tecnología, la informática o las ciencias, el significado de la palabra friki ha sido utilizado para describir a las personas que tienen un comportamiento un tanto excéntrico y que por esta razón son tildados de raros y extravagantes.

Hace unos años encontré una gráfica que define claramente algunos rasgos y comportamientos de una persona Geek. Todos los que decidimos en algún momento dedicarnos a estudiar o trabajar en áreas técnicas claramente compartimos varios de ellos, sin embargo, también tenemos un lado oscuro que en algunas personas se despierta más que en otra, por eso es clave aprender a manejar y gestionar inteligentemente nuestro temperamento para que esos rasgos que podrían ser negativos se tornen en positivos.


En mi caso particular, a mis 15 años, cuando muchas niñas solo pensaban en los bailes de grado y ser tratadas como princesas, yo había decidido dejar a mis padres y viajar al otro extremo de Colombia a estudiar ingeniería en electrónica y telecomunicaciones en la Universidad del Cauca, una profesión bastante extraña para una mujer joven que creció en una pequeña ciudad petrolera del oriente de Colombia.

Atravesé el país, del nororiente al suroccidente y empecé la difícil carrera en la única universidad que en ese momento contaba con ambas especialidades en una. En el salón de clase en primer semestre sólo ingresamos 5 mujeres y en contraste más de 60 hombres. Éramos el centro de atención en los pasillos y todos los espacios de la Facultad de Ingeniería en Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del Cauca. Mis compañeros eran en su mayoría ganadores de reconocimientos Cum Laude de varios colegios del Valle y Nariño, gente muy pila.


La lucha de una mujer en este ambiente masculino para demostrar y ser valorada por la inteligencia y no por su físico u otra cosa, es muy fuerte. Yo siempre tuve mi objetivo claro, estudiar y graduarme como una excelente estudiante.

Pero el camino fue culebrero, requerí estudiar el doble o el triple, me la pasaba encerrada en la biblioteca comiendo libro, me sentaba en la primera línea de pupitres del salón y preguntaba mucho a los docentes de cada clase. Un buen amigo me apodó Batracia.


A los primeros semestres les dicen el “coladero”, porque la mayoría de quienes ingresan a estudiar una carrera de este tipo, son “balanceados” es decir, pierden la misma materia tres veces y deben volver a primer semestre sin poder homologar ninguna materia. Yo era demasiado nerd, me volví amiga de estudiantes de últimos semestres lo que me sirvió para que me prestaran sus apuntes y me contaran cómo afrontar cada una de las materias más “cuchilla” de la U. Por fortuna mi ADN y coeficiente intelectual lo heredé de la inteligencia de mis padres, mi madre que es matemática pura y mi padre que se especializó como médico ginecólogo, ambos muy pilosos.

En segundo semestre, me ennovié con un cuasi ingeniero porque estaba por graduarse, haciendo la tesis y al terminar su carrera empezó a hacer una maestría en la misma universidad; la cercanía al él me dio ingreso a unos círculos de estudio más elevados y a temáticas más avanzadas que los compañeros de mi semestre.

Amaba las prácticas de laboratorios de electrónica donde manipulaba, resistencias y condensadores, fuentes de potencia y osciloscopios. Pero la mejor época fue cuando empecé en séptimo semestre a tomar materias y prácticas asociadas a las telecomunicaciones, comunicaciones por microondas, comunicaciones móviles, antenas... eso era como una droga para mi cerebro.

Poco a poco, las mujeres que ingresaron conmigo a estudiar en 1992, fueron algunas abandonando los estudios por cambio de carrera, otras procrearon anticipadamente o perdieron materias retrasándose en los semestres y al final sólo logré graduarme con una de ellas, que como yo, sobrevivió los 5 años de estudios y la tesis en una carrera racionalmente muy demandante.

Mis amigos electrónicos, me consideraban un amigo más, aprendí a relacionarme en un ambiente masculino, hablar de temas masculinos y ser un poco grosera en mi léxico, lo que llaman coloquialmente boquisucia, como muchos masculinos, era mi manera de ser parte de su tribu, en esa época me volví adicta al fútbol y de hecho era la arquero en el equipo de microfútbol femenino de la Universidad. Para muchos de ellos yo era su confidente, porque no me veían como una mujer normal, sino como una mujer Geek que era más cercana a ellos, pero que les podía ayudar a entender algunos comportamientos de las mujeres normales. Aun después de 30 años conservo la amistad con varios de ellos, que viven en otros continentes.

Al cumplir 18 años tuve mi primer trabajo como digitadora del censo de demanda de la ciudad y a los 19 años cuando aún cursaba octavo semestre fui contratada tiempo completo por la empresa Caucatel como Jefe de Facturación y a los pocos meses ascendida a Jefe de Tecnología de información. Antes de cumplir 20 años y siendo mujer, negociaba los contratos de interconexión con operadores móviles de todo Colombia, no daban crédito cuando me presentaba en estas reuniones de negociación yo siendo tan joven y mujer, pero era claro que las telecomunicaciones eran mi pasión y siempre tuve éxito en la función que desarrollé para diferentes compañías del sector. Esos logros laborales tempranos en cargos de alta visibilidad hicieron que desde muy pequeña consiguiera mi primer carro y optara por comprar los gadgets que me interesaban, por ejemplo un equipo de sonido de última tecnología y cuando se lanzó la telefonía móvil en Colombia no dudé un segundo en adquirir el teléfono móvil más moderno de la época.

Poco a poco salió a la luz el rasgo Geek de Adicción al trabajo, pasaba derecho muchas noches trabajando o salía de la oficina a altas horas de la madrugada, obsesionada siempre por los mejores resultados en el área que tenia bajo mi responsabilidad. También era muy evidente en ese momento mi inestabilidad emocional, relaciones interpersonales con personas tóxicas, mucha “tusa”, como llamamos al efecto posterior a un rompimiento amoroso doloroso, decisiones de viajes locos e irracionales, fiestas de varios días con exceso de alcohol... y rebeldía familiar, puesto que debido a que ganaba dinero desde muy joven le pedí a mis padres que no siguieran manteniéndome a los 18 años y eso me dio la libertad que siempre anhele, para hacer lo quisiera.

Pero al mismo tiempo, que tomaba decisiones de vida que me tildaban como loca e irracional, también lograba importantes avances tecnológicos para la empresa en la que laboraba. El primer email enviado desde la ciudad de Popayán al exterior fue enviado por mí, instalamos la primera granja de servidores IBM AS400 e integramos una propia base de datos relacional y soporte multiusuario a los datos de facturación de los más de 16mil usuarios de telefonía de la ciudad, se implementó el primer servicio de Internet y Chat para la población payanesa. En ese momento era una revolución tecnológica y yo era la mujer Geek al frente de esas implementaciones tecnológicas. Fue una época de mucho aprendizaje, cursos de certificación, y horas de trabajo interminables frente a robustos servidores.

He tomado en la vida muchos riesgos y decisiones que generalmente toman los hombres, decidí irme sola de backpacker a mis 24 años a Inglaterra y Europa y estuve deambulando varios paises en tren durante más de 4 meses, me lancé como empresaria, practico deportes extremos y atracciones de riesgo, me encanta ir de compras a Best Buy o a sitios de tecnología en lugar de un centro comercial, me apasionan las aplicaciones y los gadgets, dispongo en mi casa de todos los cables, convertidores y conectores posibles, arreglo o configuro los aparatos en mi casa, he programado, diseñado e implementado cientos de soluciones tecnológicas y soy una usuaria avanzada de la tecnología. Sólo hasta hace unos pocos años que decidí ser conferencista y lanzar mi marca personal, empecé a vestirme como niña (vestidos y faldas) y aprendí a maquillarme, aunque confieso que no hay nada que me aburra más que ir de compras de ropa, bolsos, zapatos o maquillaje como lo hacen las mujeres normales.

Quizás el único rasgo que no he desarrollado de los Geek de acuerdo a la gráfica, es la sociopatía... Quienes padecen este trastorno de personalidad tienden a quebrantar las leyes y comportarse de forma impulsiva y dañina; asimismo, no se preocupan por su propia seguridad ni por la de los demás, es posible que alguno de estos rasgos yo los haya presentado en algún momento de mi vida para sobrevivir de un entorno tóxico, pero es claro que he evolucionado y hoy en cambio soy sensible y empática ante el dolor de otros, por ello hace un par de años decidí certificarme como coach y desarrollar mis habilidades avanzadas de comunicación y oratoria.


La anterior es una radiografía de mi vida, me gustaría saber si después de leerla ¿opinas que soy o no soy una mujer Geek ?


A todas las mujeres Geek que desarrollan funciones en áreas STEM Science (Ciencia), Technology (Tecnología), Engineering (Ingeniería) y Mathematics (Matemáticas), FELICIDADES, son parte de mi tribu!!!

#geekgirl #DíaOrgulloGeek

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